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30 nov. 2011

TRIBERG: ALEMANIA Y AUSTRIA.5


Domingo 10.07.2011

  Se empezó a nublar y llegando a Triberg una fuerte tormenta nos recibió sin contemplaciones. Veo un aparcamiento antes de entrar en el pueblo y dada la hora, decidimos comer allí mismo. Un grupo de japoneses a quienes ha sorprendido la tormenta se ha refugiado junto al parking en una especie de merendero cubierto. Multitud de señales de rutas para senderistas y bicicleta adornan los cruces de las carreteras comarcales al tiempo que se dejan ver por todas partes multitud de aficionados a estos deportes. La Selva Negra debe ofrecer un auténtico paraíso para la gente deportista.


  Terminada la comida y pasada la tormenta, veo una pareja en un coche con matrícula de Guadalajara que aparecen cerca intentando orientarse. Nos saludamos cordialmente y con ganas de entendernos fluidamente en nuestro idioma. Una corta pero muy agradable conversación que me dejo muy buen sabor de boca. Además coincidimos en los mismos problemas por estas tierras. Ambos íbamos buscando las famosas cataratas mas grandes de Alemania y el famoso reloj de cuco, también el mas grande pero esta vez del mundo.


  Llevábamos referencias de que aquí existía una pequeña área para autocaravanas de no mas de cinco plazas pero bajo techo; no encontramos nada, ninguna señal. Lo que si divisamos y ya es un cierto aprendizaje sobre estos temas, era un aparcamiento de autobuses, que como solución inmediata para detenerse y echar un vistazo suele ser una buena solución, pero mira por donde allí mismo tenian reservado un espacio para autocaravanas con su correspondiente señal de FREI = Libre, donde pueden caber cuatro o seis, según tamaños. No sé si dejan pernoctar pero me dio la sensación de que sí.


  Seguía  lloviendo y nos tuvimos que pertrechar convenientemente de chubasqueros y paraguas.La primera impresión sobre Triberg es de comercio turístico a tope. También muy bonito, pero otra vez hay que colocarlo todo orientado a la venta para turistas. Seguía faltando ese puntito de autenticidad, bueno, tranquilos, no hemos hecho mas que aterrizar en la Selva Negra Alemana, pero.....relojes de cuco por todas partes y manufacturas en madera, preciosas por cierto, en cantidad y calidad, etc. etc.


  Al desconocer el idioma y  ser tan endiabladamente complejo, no tenemos la facilidad de intuir en las indicaciones o en los carteles los lugares que vamos buscando. No nos ha sucedido esto en Francia, por ejemplo, que sin conocer tampoco el idioma, sí resulta mucho más fácil enterarte por intuición lo que ponen en letreros y carteles en la mayoría de indicaciones. Porque en español, nada de nada por ningún sitio. Sin embargo sí hemos observado, ya a estas alturas tan tempranas del viaje, algo que nos ha llamado poderosamente la atención: Como digo, ninguna indicación en español,  a lo sumo en ingles y francés, pero siempre que hay una prohibición sobre algo, como por ejemplo "Prohibido pescar" ahí sí que lo indican en un perfecto castellano. Solo en las prohibiciones. ¿Curioso no?.


  Callejeando a pesar de la lluvia que no era muy fuerte, enseguida localizamos la subida a las famosas cataratas. 3,50 € por adulto. Una fuerte subida asfaltada y perfectamente organizada. Cuando empezamos a vislumbrar los primeros jirones de agua que caían, nos entró una cierta perplejidad al comprobar la pequeña entidad de estos saltos de agua, sucesivamente escalonados.


  Es lo que veníamos observando, bonito,  pero para ser “Las cataratas mas grandes de Alemania” se quedan cortas ante tanta publicidad sobredimensionada. Sí merece la pena visitarlas pero a nadie le va a ocasionar una impresión indeleble. Casi vale mas todo el entorno donde están situadas que el propio salto de agua.


  Recorremos todo el circuito de subida y bajada a través de un frondoso bosque de coníferas inmensas y poco a poco el sol va haciendo acto de presencia para confort de todos. En resumen diría que también es un sitio recomendable para visitar.


  Llegamos muy pronto de vuelta a la autocaravana y nos dirigimos a buscar el otro punto de interés de éste lugar. La casa con el reloj de cuco mas grande del mundo, donde los fabrican y donde los venden, claro está. El problema mas simple era averiguar donde estaba. 


  Una pequeña y tímida señal parecía indicarlo. Ya sabéis, lo del idioma alemán poco intuitivo para nosotros. Resulta que se encuentra a dos kilómetros y medio de Triberg y allí nos dirigimos. Ya no íbamos a pernoctar aquí porque aún era muy temprano.


  Pues sí, nos encontramos con una casa muy grande a la salida de un túnel y el cuco que asoma cada media hora, eso en la fachada principal, pero por detrás tiene un sistema que introduciendo un euro aparece el pajarraco.


  El "Imserso" alemán estaba allí, como locos fotografiando una y otra vez el emblema de la Selva Negra, tan apreciado por ellos, pero poco más. No nos causó ningún interés especial y sin mucho convencimiento de cómo había ido surgiendo el día, puse en el TomTom rumbo a nuestro destino siguiente y del que teníamos muy poca información; Schiltach. No muchos kilómetros y en ruta por la Selva Negra. 


  El paseo por estas carreteras fue toda una gozada. El Sol brillaba ahora con fuerza y parecía querernos mostrar lo mas precioso de estos parajes.

Y AHORA NOS DIRIGIMOS A .........SHILTACH

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