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13 jun. 2013

Conques. MIDI-PYRÉNÉES 4



16 Agosto 2012

Encantados con nuestra visita a Estaing y la noche pasada junto al río Lot, nos trasladamos a nuestro próximo destino, Conques.
La carretera por donde nos lleva el gps es preciosa, comarcal, pero se circula con mucha tranquilidad y fluidez atravesando las “gorges du Dourdou”. Todo muy bien a excepción del calor que nos obliga a llevar el aire acondicionado constantemente puesto desde horas muy tempranas.




En Conques no hay área, por lo que necesitamos buscar un parking, sin embargo, cuando vamos llegando nos encontramos con que el pueblo está en lo alto de una colina y solo tiene un pequeño aparcamiento de pago arriba en la entrada. A lo largo de la carretera no vemos ninguno a excepción de las entradas a varios camping.  Únicamente nos topamos con una ampliación de la carretera, ya en las afueras, donde varias AC y turismos se encuentran estacionados.



Localizamos un hueco a pleno sol, pero factible para dejar la Milonguera e intentar desde aquí subir hasta el pueblo, precisamente desde esta pequeña explanada de tierra sube otra carretera hasta el pueblo, cuesta arriba, en mas o menos kilómetro y medio. N 44º 36' 08” E 02º 23' 25”.




Comenzamos a subir por un fortísimo desnivel adivinando que Conques se encuentra muy alto con respecto a la carretera y el río Dourdou, afluente del Lot.  Empezamos a sudar y resoplar haciéndose incomodisima la subida por el  pegajoso asfalto. A ratos caminamos por la izquierda para luego seguir por la derecha buscando la sombra. Nos lleva un buen rato hasta que llegamos al inclinado y pequeño parking  que está en la entrada del pueblo. ( 3€ de 09 a 18 h. ) Por lo tanto descubrimos, ya tarde, que no hay que tener reparos en subir con la auto hasta el aparcamiento.
En Conques no se puede circular si no eres residente y solo a partir de las 7 de la tarde.




Vamos descansando aprovechando cualquier sombra, lo que nos permite ir descubriendo poco a poco la postal de este afamado cetro turístico, no nos sorprende que así sea porque realmente es una preciosidad. 
Encaramado sobre una inmensa ladera haciéndose hueco entre tupidos bosques que cubren la totalidad de los montes circundantes. Un encanto de lugar si no fuese por la chicharrera que hace, aún así, somos capaces de ir contemplando los rincones tan bien cuidados y la configuración en escalones de calles y casas. Es una constante en esta zona espectacular.
El Aveyron requiere tener las rótulas bien engrasadas si queremos conocerlo en condiciones.



Tiene Conques numerosas tiendas y establecimientos de todo tipo incluidas algunas galerías de arte y las obligadas tiendas de souvenirs, todo muy bien integrado en las fachadas con entramados de madera a la vista.
Desde el siglo XII, Conques se convirtió en una etapa clave del camino de Santiago y así lo atestigua el puente de los peregrinos que atraviesa el ya mencionado río Dourdou y el museo del tesoro que se puede visitar en la propia iglesia, producto éste de la acumulación de riquezas después que a consecuencia de supuestos milagros de la mártir cristiana, la acumulación de peregrinos a través de los tiempos se hizo muy notable. 



Sin embargo, el plato fuerte de Conques es la iglesia abacial de Sainte-Foy. Única en varios aspectos, lo fundamental es que se trata de una construcción románico-tardía, es decir conserva el aspecto robusto típico del románico pero con  la irrupción de los enormes espacios interiores diáfanos gracias a los nuevos conceptos arquitectónicos del incipiente gótico.




Por lo tanto nos encontramos en su interior con muros, columnas y pasillos al mas puro estilo románico, enormes bloques de piedra desnuda pero elevándose  hasta cotas desconocidas hasta entonces, consiguiendo unos volúmenes interiores absolutamente impensables y novedosos para los arquitectos de la época.




Destaca de una manera especial el tímpano del juicio final, todo un alarde de imaginación  de aquellos artistas en el ejercicio de intentar explicar, a base de trabajos de cantería, los pasajes bíblicos. Se compone de 124 personajes esculpidos y representan el infierno y el paraíso.





Por otra parte son dignas de mención las vidrieras, colocadas en el siglo XX y dicho por su autor, con el fin de respetar al máximo la arquitectura románica. Pierre Soulages realizó entre 1987 y 1994 las 104 vidrieras de la iglesia abacial de Conques. 
Inspiradas en las texturas de pergamino que cubrían las construcciones románicas en su origen son de una sobriedad que sorprende, lejos de la proliferación cromática de las vidrieras en el gótico, dejan traspasar la luz en tonos monocromáticos.





Nos detuvimos largo rato en su interior y aparte de tener la oportunidad de poder contemplar uno de los mejores monumentos románicos de Francia, pasamos media mañana de lo mas fresco. Al salir para continuar recorriendo esta inigualable localidad, volvemos a sentir el despiadado efecto del sol en su cenit, lo que nos obliga casi, casi, a ir saltando de sombra en sombra,( ¿por qué se ven pocos turistas por las calles en las fotos?) era la única manera de sobrellevar el calor que padecemos en el día de hoy, aun así, callejear por este núcleo medieval, declarado por la Unesco Patrimonio Mundial, bien merece cualquier esfuerzo.




La vuelta se nos hizo mas llevadera porque era todo cuesta abajo, pero la “chicha” que caía en esas horas del mediodía era insufrible, un verdadero martirio. Para remate, cuando llegamos a la autocaravana, aquello era un auténtico horno y no fue hasta muchos kilómetros después que  el aire acondicionado consiguió enfriar nuestros castigados y agotados cuerpos.




Se nos empezaba a poner cuesta arriba danzar por tierras francesas en estas condiciones, solo circulando, íbamos a gusto. Pero no podíamos hacer como en nuestra tierra, que en pleno verano sabemos que hasta las nueve de la noche no puedes salir a ningún sitio si no quieres que te dé un síncope. Aquí, a partir de las cinco o las seis de la tarde van cerrado casi todo y no queda mas remedio que caminar con “el Manolo” castigándonos sin piedad.
¡Y nosotros que nos hemos venido a Francia buscando el fresquito!.




Con esta puesta en escena de la situación van transcurriendo los kilómetros hasta nuestro nuevo destino en Aurillac, no nos importa hacer kilómetros, son los únicos momentos donde no sudamos y como se circula con mucha tranquilidad hasta nos sentimos relajados.
Maravilloso invento el gps, con total despreocupación, nos adentramos en la ciudad y con precisión nos sitúa en un amplio aparcamiento donde se encuentra una zona reservada para el área de autocaravanas, ( N 44º 55' 47” E 02º 26' 58   ) pero está llena.



No tenemos mas remedio que buscar  un sitio en la zona de turismos junto a otras autos. Mientras charlábamos con un italiano se fueron dos de ellas y rápidamente nos colocamos perfectamente en una de las diez plazas de ésta área que tiene los servicios de pago con tarjeta y gratis la pernocta.
Agotados por el día que hemos padecido, descansamos durante la tarde-noche y dejamos para mañana la visita a Aurillac.



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SIGUIENTE DESTINO: Rocamadour


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