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30 nov. 2011

RHEINFALL: SUIZA. 7


Martes 12.07.2011

  Amaneció un día caluroso y nos dispusimos a continuar viaje. 
Teníamos necesidad de vaciar el “poty” y unos kilómetros adelante en W.S. Willingen localizo la señal de área de servicios para autocaravanas y efectivamente se trata solo del borne de pago para vaciar y repostar. Bien solucionado el tema, porque solo lo utilizamos para deshacernos de lo que no necesitamos.

 Nos dirigimos hoy a Donawschingen (malditos nombres) donde se supone que hay un área gratis y en donde se encuentra el nacimiento del Danubio en una vistosa fuente. Pero nada de nada, ni aparcamiento, ni área gratis a la entrada del pueblo, pero además ni una sola referencia sobre el nacimiento del Danubio por ninguna parte. No era cosa de perder toda la mañana dando vueltas como unos paletos.


Nos detuvimos en doble fila junto a un río que no era el Danubio a tomar un pequeño refrigerio y decidimos salir de aquel pueblo tan bonito como insulso. A lo mejor era el efecto que nos había dejado Schiltach.
Proseguimos a otro lugar del que teníamos algunas referencias. Neuhausen donde están las Rheinfall o las cataratas del Rhin.


 Ponemos el nombre en el Tom Tom y sin mas, seguimos a buen ritmo cuando de repente “Zoll Douane” aduana, junto a la conocida estrella blanca sobre fondo rojo. ¡Pero bueno, si esto es Suiza!. Resulta que Neuhausen está unos quince o veinte kilómetros metido en Suiza, cosa que no nos preocuparía a no ser por la famosa “vigñete” de las autopistas, pero al haber configurado el gps para transitar sin pisar un solo peaje, supuse que no tendríamos problemas con éste tema.


 Todo esto fueron elucubraciones que me asaltaron en cuestión de segundos, el tiempo que tardamos en plantarnos delante del policía que brazo en alto nos obligó a detenernos completamente. Como en los viejos tiempos. Ventanilla bajada, “ Bon jour” “papier veícule, siguplé” en caló. Hacía siglos que ningún policía me pedía la documentación del coche.  Con los papeles en la mano comprueba por fuera la matrícula, otro vistazo al lateral de la auto. Me pregunta ¿Cuántas personas? ¿dos? Al mismo tiempo alargaba el cuello para echar un vistazo al interior sin ningún recato. Otra pregunta, que ¿a donde íbamos?.. Reinfall, le contesto, ¿sólo? Me pregunta nuevamente, sí, sí, solo a Rheinfall. Me devuelve la documentación y ¡avanti!.


Uno de los países mas inmorales del mundo, si no el que más, casi no nos deja entrar a su territorio protegido de todo mal; al final no debíamos tener tan mala pinta porque nos deseó buenas vacaciones.


Bueno, pues sin esperarlo estamos en Suiza y como no íbamos por autopistas y además eran pocos kilómetros, no tenemos que pagar los 50 € de la viñeta anual, total para un solo día y pocos kilómetros hubiera sido un palo, aunque me temo que simplemente nos hubiéramos dado media vuelta.


Carreteras muy estrechas, muchas obras, dos o tres pueblos pequeños, nada bucólicos, muchísimo calor sobre todo cuando al pasar por las gasolineras veo el precio del gas-oil entre 1,70 y 1,77 €/litro, porque ellos siguen utilizando su franco suizo pero casi todo te lo anuncian en las dos monedas. Menos mal que no teníamos necesidad de repostar.


El aparcamiento de las cataratas es un “park and ride”, es decir, al entrar recoges el tiket y pagas a la salida en un poste automático por el tiempo que hayas estado. N 47º 40’ 24’’ E 08º 36’29’’ No sé cuanto puede costar pasar la noche , pero el sitio se ve muy agradable. Puedes coger agua con una manguera larga, vaciar las grises, y también tienen servicios públicos con sitio indicado para vaciar el wc químico. Todo esto sin coste añadido. Sorprendentes estos suizos, luego sin embargo, por una chocolatina de las que se las lleva el viento como te descuides, te cobran 8 €, o un “pin” de recuerdo de las cataratas o cualquier otra nimiedad de 7 o 9 € no baja.


Bueno pues nos recibió un calor sofocante y húmedo, francamente desagradable. Casi arrastrándonos nos pusimos en marcha caminando unos diez o quince minutos hasta el centro de información de todo este centro turístico. La información solo en alemán, francés, ingles o japonés pero en español, nada de nada, a no ser que compres algún libro o DVD que entonces si encuentras editado en español a precios desorbitados pero estando allí, con verlas y disfrutarlas, ya está, así que se guarden sus libritos en español.


El sitio es espectacular. No se trata de unas cataratas de gran altura sino de su anchura y su espectacularidad general. Las ofertas son amplísimas, sobre todo el paseo en una barca que se acerca hasta la caída del agua en donde la fuerza que se genera arrastra nuevamente hasta el centro de la laguna inferior después de salpicar a todos los osados turistas que así consiguen unas fuertes emociones para contar.


También hay barquitos que te acercan hasta un promontorio rocoso que emerge en el centro de la caída de agua por donde una vez que te han desembarcado, puedes subir andando hasta lo mas alto del peñasco en el centro mismo de la vorágine de agua, estruendo y espuma tamizada.
Nosotros fuimos bordeando el río por la margen derecha hasta el puente del tren que cruza el río antes del lugar por donde se precipitan las aguas. Sí, es un espectáculo muy agradecido para contemplar, pero aquel calor....


Volvimos extenuados al parking, movemos la auto a una zona de sombra donde aprovechamos para tomar un refrigerio porque comer, no nos apetecía nada. Descansamos un rato y repostamos agua limpia al tiempo que vaciamos las grises. No recuerdo el tiempo total que estuvimos pero nos cobraron 6 €. Al introducir el precio exacto en monedas, me devuelven una moneda de un franco suizo ¿?. Será por el cambio de moneda, supongo.
Salimos de Suiza con cierta tranquilidad porque iba necesitando repostar “gasofa” y de 1,77 a 1,44 hay una gran diferencia.
Nos dirigimos a Meersburg junto al Lago Constanza de vuelta a Alemania.

(Algunos visitantes y amigos de este blog, que no pertenecen a este mundillo autocaravanista, sienten curiosidad por las características de estos vehículos. Aquí os dejo el vídeo de un experto, el señor Paco Costas, prestigioso periodista muy reconocido en el mundo del motor, que a partir de su jubilación ha pasado a engrosar las filas de los apasionados autocaravanistas. Sus consejos son muy valorados por todos y por supuesto  por elviajerosinprisa).






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